Tōru Takemitsu

Compositor

La música de Tōru Takemitsu se caracterizaba por la búsqueda de una fusión de las estéticas asiática y occidental, especialmente a partir de la década de 1960. El compositor se propuso encontrar un lenguaje musical moderno que pudiera disfrutar de un reconocimiento internacional sin renegar de la tradición de su Japón natal. Además de obras para la sala de conciertos, Takemitsu compuso también la música de más de un centenar de películas y producciones televisivas, entre ellas Sol naciente, de Philip Kaufman, y Ran, el clásico del cine de samuráis de Akira Kurosawa.

Tōru Takemitsu nació en Tokio en 1930 antes de que su familia se trasladara a China. A los siete años regresó a Japón para asistir al colegio y allí descubrió por primera vez la música tradicional japonesa por medio de su tía, que tocaba el koto, una especie de cítara. Pero fue gracias al éxito de Josephine Baker Parlez-moi de l’amour, que escuchó en 1944 tras ser reclutado en el ejército, cuando –según él mismo declaró– descubrió definitivamente su amor por la música. Tras el final de la guerra, Takemitsu escuchaba sobre todo jazz, así como la música de Claude Debussy y Aaron Copland, en la radio de las fuerzas de ocupación estadounidenses. En 1947 comenzó a componer de forma autodidacta, realizando en paralelo estudios de filosofía del arte con Yasuji Kiyose, de ahí que su estilo vanguardista y muy personal se viera influido por su interés por la pintura, la literatura, el teatro y el cine modernos. Su mentor fue el compositor de bandas sonoras Fumio Hayasaka, quien le presentó al director de cine Akira Kurosawa. En diciembre de 1950, Takemitsu debutó con éxito con su pieza para piano Lento in due movimenti con el grupo de artistas Shin sakkyokuha kyôkai. Su Réquiem para instrumentos de cuerda le granjeó su primer gran éxito: Igor Stravinsky, que conoció la obra durante una estancia en Japón, se pronunció sobre ella en términos entusiastas. Takemitsu alcanzó un amplio reconocimiento internacional con Pasos de noviembre, para biwa, shakuhachi y orquesta, escrita con motivo del 125º aniversario de la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Luego siguieron, con una notable continuidad, numerosos encargos para componer obras que le hicieron intérpretes, orquestas e instituciones de renombre, lo que dio lugar a que Takemitsu se convirtiera en el primer compositor japonés de fama mundial.

Conciertos