Luciano Berio

Compositor

A mediados del siglo XX, Luciano Berio estaba considerado como el compositor italiano más importante de Italia y una figura clave de la vanguardia de la posguerra que participó de manera determinante en las innovaciones sonoras de aquellos años, sobre todo en la utilización musical de la electrónica. Al mismo tiempo, fue un pionero que nunca perdió de vista la tradición, como demuestran sus numerosos arreglos e instrumentaciones de las obras de Purcell, Falla, Verdi, Mahler y Puccini, al tiempo que mantuvo también sus vínculos con la música popular, que, como él mismo afirmaba, eran de una «naturaleza emocional».

Berio, que recibió sus primeras clases de música de su padre y su abuelo (todos sus antepasados hasta el siglo XVIII habían sido músicos), estudió Composición con Giorgio Federico Ghedini en el Conservatorio de Milán. Posteriormente, fue alumno de Luigi Dallapiccola, quien por entonces impartía regularmente cursos en Tanglewood. Junto con Bruno Maderna, Berio fundó el Studio di Fonologia Musicale, donde vieron la luz obras como Mutazioni, Perspectives y Thema (Omaggio a Joyce). En Darmstadt recibió la influencia de Henri Pousseur, uno de los principales protagonistas de la nueva música junto con Stockhausen, Boulez, Nono y otros. En 1963, Berio se trasladó a Estados Unidos, donde impartió clases en la Universidad de Harvard y en la Juilliard School, entre otros centros. Paralelamente, investigó el mundo sonoro de la música electroacústica en los estudios de la Universidad de Columbia y de la Bell Telephone Company. Tras regresar a Europa en 1972, Berio trabajó, además de como compositor, como director de orquesta, director de festivales, director artístico de la Accademia Filarmonica Romana y miembro del consejo de administración del Ircam (Institut de recherche et coordination acoustique/musique). Su Sinfonía, dedicada a Leonard Bernstein y a la Orquesta Filarmónica de Nueva York, en la que ahonda intensamente en la obra de Gustav Mahler y que representa toda la historia de la música de los últimos doscientos años, tuvo un gran éxito. A esta obra le siguieron otras composiciones en las que Berio retomó explícitamente hilos de la historia de la música: entre otras, Rendering, una adaptación que glosa los bocetos conservados de la Sinfonía núm. 10 de Schubert, cuatro movimientos orquestales del fragmento del Singspiel de Mozart Zaide, así como una nueva propuesta para el final de la ópera de Puccini Turandot.

Conciertos

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