Brett Dean
CompositorFantasía narrativa, instrumentación virtuosística y relevancia social: gracias a estos atributos, las composiciones de Brett Dean se han asegurado un lugar destacado en la vida musical. Como violista, este australiano fue durante catorce años miembro de los Berliner Philharmoniker antes de que se decidiera a dar el salto para vivir como compositor independiente. Dean encuentra inspiración para sus obras en la literatura, las artes plásticas y los acontecimientos actuales, aunque la protección de la naturaleza le toca de una manera muy especial. Así, por ejemplo, su Fire Music −estrenada en Alemania por los Berliner Philharmoniker y Marin Alsop− parte como tema de los catastróficos incendios forestales que asolaron Australia en 2009. La orquesta lo ha nombrado Compositor Residente para la temporada 2026/27.
Brett Dean estudió en su ciudad natal, Brisbane, antes de trasladarse en 1984 a Alemania y entrar a formar parte de la sección de violas de los Berliner Philharmoniker. Para el australiano, los años que pasó en la orquesta fueron especialmente un tiempo de exploración de la música desde diferentes perspectivas: «Mientras estaba tocando en la Philharmonie», recuerda, «tenía la sensación de encontrarme ‹en la sala de máquinas›, observando todo lo que sucedía a mi alrededor. Aunque había disfrutado de mis estudios de viola desde la perspectiva de un solista, me sentí verdaderamente completo tocando música de cámara y luego en la orquesta en Berlín, una experiencia que me enseñó muchísimo sobre la composición». El lenguaje sonoro de Dean se caracteriza con frecuencia por superficies sonoras que se mueven, integradas por una textura de voces individuales diferenciadas con precisión. Saca el máximo partido de los contrastes dinámicos extremos, desde sonidos en el límite de lo audible hasta estallidos brutales. Aunque Dean se vale principalmente de la plantilla instrumental clásica de la orquesta, requiere el empleo de un gran número de técnicas de interpretación que se traducen en una fuerte sonoridad y, en ocasiones, amplía también la sección de percusión con objetos cotidianos con objeto de generar efectos específicos y, a menudo, sorprendentes. Dean escribió sus primeras composiciones en 1988. En un principio se concentró en músicas para la radio y para el cine, además de participar en proyectos de improvisación. Hoy en día, su catálogo contiene una gran variedad de óperas, obras orquestales, música de cámara y conciertos con solista, entre las que destacan Carlo, para cuerda, sampler y cinta, una composición inspirada por la música de Gesualdo. Por su concierto para violín El arte perdido de escribir cartas, que podrá escucharse con los Berliner Philharmoniker durante la Residencia de Dean, el músico recibió en 2009 el Premio Grawemeyer, que es tan solo uno de los numerosos galardones con los que ha sido reconocido internacionalmente. Orquestas y directores de renombre como Sir Simon Rattle, Vladímir Jurowski, David Robertson, Andris Nelsons y Sakari Oramo incluyen regularmente sus obras en los programas de sus conciertos, y Dean, que sigue estando en activo como violista, actúa también como solista de su propio Concierto para viola.