Compositoras

Con toda sinceridad, ¿cuántos nombres de compositoras le vienen a la cabeza? Probablemente muchos menos que los de sus colegas masculinos. No es de extrañar, ya que durante siglos, de resultas de las normas sociales, las mujeres sólo pudieron dar a conocer públicamente sus composiciones en casos muy aislados. Nuestra lista de reproducción presenta música desde el siglo XIX hasta la actualidad, escrita por compositoras de enorme talento como Amy Beach, Clara Schumann, Unsuk Chin o Kaija Saariaho.

Clara Schumann debe fundamentalmente su fama a su singular carrera como pianista, así como a su matrimonio con Robert Schumann. Este último apoyó siempre sus ambiciones como compositora y fue ella la que se empeñaba en infravalorar sus capacidades como creadora. Esto supuso una gran pérdida, tal como demuestra su Concierto para piano, que pone de relieve todas las virtudes del instrumento entre un canto soñador y una brillantez virtuosística. La estadounidense Amy Beach se empeñó, en contra de la voluntad de su familia, en emprender una carrera como compositora. En 1913 interpretó como solista su propio Concierto para piano en un concierto con los Berliner Philharmoniker. Una determinación semejante mostró Germaine Tailleferre, que se formó musicalmente a espaldas de su padre y acabaría convirtiéndose en la única mujer que entró a formar parte del famoso Groupe des Six en París. Ambas compositoras se encuentran entre las pocas que consiguieron que sus obras se interpretaran en público.

En la actualidad, sin embargo, las composiciones de mujeres han pasado a ocupar, afortunadamente, un lugar firmemente asentado en la vida musical: Sofiya Gubaidúlina está considerada una clásica actual; las obras escénicas de Kaija Saariaho, Olga Neuwirth y Unsuk Chin se representan en los teatros de ópera más importantes y, al igual que la compositora coreana, Rebecca Saunders ha recibido el prestigioso Premio de Música Ernst von Siemens.

En las obras que presentan aquí los Berliner Philharmoniker se despliega un fascinante potencial expresivo: así, los lenguajes musicales de Sofiya Gubaidúlina y Maija Einfelde se caracterizan por la espiritualidad, mientras que los de Kaija Saariaho tienen en sus colores impresionistas su principal seña de identidad. Mientras que en las obras de Unsuk Chin se revela un espectro que abarca desde intensificaciones humorísticas hasta visiones sonoras cósmicas, Betsy Jolas combina el puntillismo atmosférico con originales melodías.

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