Conciertos para violonchelo famosos: desde el Clasicismo vienés hasta el siglo XX

Debido a su timbre cálido, floreciente y, al mismo tiempo, conectado a la tierra, el violonchelo se encuentra entre los instrumentos más amados de la orquesta. Sin embargo, el número de conciertos para violonchelo famosos entre el Clasicismo vienés y la época moderna queda limitado prácticamente a las obras maestras de Haydn, Schumann y Dvořák. Esta situación cambió en el siglo XX, cuando abordaron el género compositores como Elgar y Shostakóvich. En esta lista de reproducción puede oírse como solistas a intérpretes tan legendarios como Mstislav Rostropóvich y Yo-Yo Ma, pero también a las virtuosas Sol Gabetta y Alisa Weilerstein.

No puede tratarse de una coincidencia que las melodías más hermosas und los pasajes más cantables de las obras orquestales de Brahms, Chaikovski und Berlioz se confiaran sistemáticamente a los violonchelos. En su Tratado de instrumentación, Berlioz escribió: «Nada es tan melancólico, nada resulta más adecuado para expresar melodías delicadas und añorantes que un buen número de violonchelos que tocan al unísono en la cuerda más aguda».

La referencia al «buen número» de violonchelos y a su registro agudo explica por qué, en el siglo XIX −después de las obras de Vivaldi, Boccherini y Haydn−, este instrumento se utilizó muy raramente como solista en conciertos: en solitario, y especialmente con sus notas graves, le resultaba sumamente difícil imponerse frente a las plantillas orquestales de la época, cada vez más numerosas. Entre el Concierto núm. 2 de Haydn y el Concierto en Si menor de Dvořák, es decir, entre 1783 y 1896, el Concierto para violonchelo de Robert Schumann constituye, de hecho, casi la única obra del género que entró a formar parte del repertorio canónico del instrumento. Schumann resolvió el problema del equilibrio sonoro creando una unidad musical por medio del íntimo entrelazamiento de la voz del violonchelo y las voces de la orquesta.

Las innovaciones técnicas, como la pica, contribuyeron a que el violonchelo incrementara su fuerza para poder imponerse: los músicos ya no tenían que sujetar el instrumento con las rodillas, lo que permitía que el sonido se propagase con mayor libertad. A su creciente popularidad en el siglo XX contribuyeron además personalidades musicales sobresalientes como Pablo Casals, Yo-Yo Ma y Jacqueline du Pré. Resulta difícil sobrevalorar el papel que desempeñó Mstislav Rostropóvich en la creación de importantes Conciertos para violonchelo: nada menos que tres obras de esta selección −los Conciertos de Henri Dutilleux y Witold Lutosławski, así como la segunda contribución al género de Dmitri Shostakóvich− fueron encargadas y estrenadas por este gran músico.

Nuestra lista de reproducción incluye, además de los Conciertos para violonchelo más hermosos e importantes de los períodos clásico, romántico und moderno, dos obras que, en sentido estricto, no pertenecen a este género: se trata del poema sinfónico Don Quijote, en el que Richard Strauss confió al violonchelo la caracterización del tragicómico protagonista, und el famoso Doble Concierto de Johannes Brahms. En la que fue la última gran obra orquestal del compositor hamburgués, los instrumentos solistas −el violín und el violonchelo− entablan un diálogo lleno de encanto. Además de los intérpretes ya legendarios Mstislav Rostropóvich und Yo-Yo Ma, en esta selección es también posible ver und escuchar a algunas de las estrellas de nuestro tiempo, como Sol Gabetta, Alisa Weilerstein, Truls Mørk und Gautier Capuçon.

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